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lunes, 1 de abril de 2013

M. (segunda parte)


“EH!!¿ESTAS SORDO?”

Y me puso la mano encima…
¡¡Ahí si!! Ahí si salí corriendo como en mi vida…
Me encerré en el cuarto de torturas… con pestillo, sin mirar atrás…

¡¡Muy bien!! Te persigue un espíritu y ¿cuál es el mejor sitio para refugiarte?
¡¡El cuarto de torturas claro!!
Pensé en atarme directamente a la cama y hacerme el harakiri para ahorrarle las molestias…
Vaya tela…
Mierda para Brenda y mis hormonas…


CAPÍTULO 2

¿Y ahora?

Oía los pasos por el pasillo…

“Chaval… pero ¿qué coño haces aquí?”

Empujé la cama metálica contra la puerta
Y la mesa
Y la bandeja de utensilios, por si servía de algo

Dio tres golpes a la puerta
“¡ABRE! ¡NO TE VOY A HACER NADA!”

Si claro… y yo soy idiota…
Bueno, la verdad es que si… metido en un armario, muy listo no era
Pude gritar desde dentro del armario

“¿quién eres? Si estas aquí, ¡APARÉCETE!”

Se empezó a reír muchísimo

“pero ¿qué coño? … ¿quién te crees que soy? ¿El espíritu de las golosinas?
Si no sales de ahí no me puedo aparecer, ¡idiota! Anda, abre la puerta”

Salí del armario, sin mucha confianza la verdad
Me asomé por la ventana detrás de aquel “fuerte” que había construido
Ahí estaba…
Debía ser un espíritu maligno, porque no iba de blanco, no brillaba y no daba buen rollo

“¡Por fin! ¿Y estás sólo? ¡¡Hay que tenerlos bien puestos para entrar aquí solo!!”
“¡PERO ESTOY ARMADO!”

Cogí un crucifijo de la pared y se lo enseñé… temblando

“Dios bendito… es el primer niño tarado que veo…
¿Así que de verdad crees que soy un espíritu? Bien… ¿no se supone que los espíritus atraviesan paredes?”

Dio cuatro pasos atrás y se fue corriendo hasta la puerta…
Se dio, muy fuerte… y cayó hacia atrás
Empezó a sangrarle la cabeza…

“joder… y todo por un niño tarado… ¿contento chaval? Ahora no me puedo mover…”

Pero… ¿qué había sido eso?
Vale, espíritu no era, eso lo tenía claro…
Pero, ¿por qué había hecho eso?
Era mi oportunidad para largarme…
Cogí el alicate, lo metí en la mochila, quité las cosas de la puerta y abrí…
Ufffff… aquel hombre era el ambientador del psiquiátrico…
Otra prueba más de que simplemente era un mendigo
Loco, por cierto…

Parecía inconsciente en el suelo
Le salté por un lado y cuando me estaba yendo… pensé…
¿Y si está muerto? Nunca había visto a un muerto de cerca…

Me acerqué… un poquito, no del todo

“señor…¡¡eh señor!!”

Nada

Cogí el bocata… (Al final si fue un buen recurso el llevármelo)
Le di con él en el costado y… ¡ZAS!
Su mano lo interceptó a toda velocidad…
Yo del susto me caí hacia atrás de culo.

Se incorporó con una sonrisa en la boca

“buen golpe ¿eh? Lo que hay que hacer por un bocata hoy en día coño…”
“¿Cómo sabias que tenia…?
“te vi antes encendiendo la luz con el”

Comía como si hubiese hecho siglos que no probaba bocado…

“señor… ¿qué haces aquí?”
“¿has visto como están los centros de acogida? No queda un puto hueco aunque hagas horas de cola… la pregunta es ¿Qué haces tú aquí? ¿Te han echado de casa? Porque sobran unas cuantas camas aquí, ya lo has visto…”

Devoró el bocata en 2 minutos y era de esos que la bola de mi amigo Tomy no conseguía acabarse…

“bueno… yo…
 Tenía que coger un alicate… ese con el que arrancaban los dientes a los pacientes aquí…”

“¿una chica no? Siempre dando problemas a los hombres… ¿y no has pensado en coger cualquier alicate viejo y dárselo en vez de toda esta historia?”

Me sentí totalmente subnormal… una vez más…

“bueno… es que un hombre tiene que cumplir sus promesas… y claro…”
“¿tiene buenas tetas no? No me digas más… yo tuve una así en mi vida. Bajita, culona, y con unas peras redonditas que “ñam ñam””

Me empecé a reír… el tipo era todo un show

“y ¿qué me pidió ella? La manzana más alta del árbol del cole… se la dí. ¿Qué me pidió después? El Cáliz de la iglesia del pueblo… se lo dí. ¿Y después? Una casa… se la di. ¿Matrimonio? Se lo dí. ¿Hijos? Se los dí. ¿Divorcio? Se lo di… ¿la ruina?... aquí me ves.
Cuidado con las “tetas” hijo, que cuando sólo son eso, son muy peligrosas… consiguen lo que quieren y una vez conseguido, ya no les sirves”

“¿Cuánto tiempo llevas aquí?”

“7 años. En el fondo esto es un hotel de lujo. Hay ducha fría, camas, sabanas, techo cuando llueve… Consigo esconderme de la policía, me conozco esto como la palma de mi mano…
Lo difícil es la comida… ahí si lo pasas realmente mal… pero al principio, luego el estomago se cierra y ya no te pide la misma cantidad… ¿no tendrás más comida eh?”

Le dí los bollos de Tomy

“¿ha intentado buscar trabajo?”

Se carcajeó…
“Soy escritor hijo. Si ya no era fácil cuando mi aspecto era decente… imagínate ahora”

De pronto sentí fascinación por aquel hombre.
Su manera de contar aquella mierda de vida lo hacía entrañable e incluso cómico…
En su situación y desprendiendo tanto positivismo…
Tenía que hacer algo.

“¿Cómo se llama señor?”
“Miguel, pero mis escritos los firmo como “M.”
“¿tiene alguno que pueda ver?”
“mira chaval, ven”

Me llevó a un cuarto oscuro…
De pronto no tenía miedo, ni del sitio, ni de aquel hombre…
Era imposible. Molaba mucho

¡a ver qué te parece este!

Lo leí por encima y ¡¡la madre que parió al viejo!! ¡¡Era muy bueno!!
Claro que yo tenía 16 años y mí crítica literaria tampoco era la leche…

“Miguel… ¿puedo llevarme alguno? Se los devuelvo mañana y a cambio prometo traerle comida”
“¿para qué lo quieres chaval? ¿Para impresionar a la “tetas”?
“¿me lo dejas?”
“¡claro! No valen nada… pero la comida si ¿eh?”
“un placer Miguel”
“cuídate chaval”

Me metí los relatos en la mochila y me fui a casa.

“¡PAPAAAA! ¡PAPAAAA!”

Eran las 3 de la mañana y casi mato a mis padres de un infarto, pero me daba igual

“¿Qué? ¿Qué pasa hijo? ¿Estás bien?”
“papá, por favor, sé que es tarde y todo eso, pero lee esto…”
“hijo, son las 3 de la mañana”
“papá, son 15 minutos y además ya no podrás dormir porque te he desvelado”

Mi padre me miró con cara de ¿pero qué coño es esto?
Se puso las gafas, se incorporó en la cama y empezó a leer…
Mi madre seguía roncando

“Esto… esto es… ¡muy bueno! ¿Dónde lo has encontrado?”
“Es de un señor que he conocido, un prestigioso escritor que ha arrasado en Londres y New York y ahora está probando suerte en España… ¡¡y aún no tiene editorial papa!! Es tu gran oportunidad”
“es muy bueno, si… ¿Dónde lo has conocido?”
“¡eso da igual papa! Son las 3 de la mañana, no te voy a desvelar… pero qué te parece si mañana se acerca a la editorial con más material y ¿habláis?”
“que jeta tienes ¿no me vas a desvelar?... vale hijo, mañana a las 5. Díselo a tu amigo”
“¡¡GRACIAS PAPA!!”

domingo, 31 de marzo de 2013

M.


CAPÍTULO 1

“¡¡espera, espera tío…!!”
“¡¡¿Y AHORA QUÉ?!!”
“si nos pillan… ¿podrían meternos en la cárcel?”
“¡¡NO ME LO PUEDO CREER!! ¿Te entran dudas ahora? ¿En la puta puerta?”
“no, no… es solo que… ¡no se! ¿Cuánto nos podría caer?”
“¡DIOS! Cierra esa bocaza o te la cierro yo, nena”

Yo llevaba las herramientas y Tomy se encargaba de llevar el resto
Ninguno teníamos carnet de conducir aún, así que fuimos con las bicis
Hacia años que nadie entraba en aquel centro psiquiátrico
Estaba totalmente destruido

“Esto no encaja tío, no puedo abrir el candado… tendremos que saltar”
“Pero, ¡el muro es muy alto! Además del esfuerzo me entrará el asma, lo se”
“si no comieras tantos bollos Tomy… ¡Joder tío! ¡Ayuda algo! … a ver, saca el resto de cosas de la mochila”

Abrió la mochila, le dio la vuelta y calló todo al suelo…

“pero… ¿Qué? ¡¡TOMY!!”
“¿QUÉ? Si no te gusta el chocolate también los he traído con crema, fresa, hay bocatas de nocilla y de paté, patatas y chuches… también zumos y”
“¡¡CALLA!!...Tomy… ¿Dónde están las cosas que necesitamos?
“no especificaste… y tu traías herramientas, así que entendí que mi trabajo eran las provisiones…”
“¡¡CALLA JODER!!”

Eso me pasa por no hacerlo todo yo
No teníamos linterna, ni walkies, ni planos… NADA
Y encima la puerta no se abría

“Vale Tomy, entrelaza los dedos y cuando apoye el pié, me impulsas”
“¡pero no puedes ir tú solo! ¿Y si te pasa algo, cómo lo sabré?”
“por el walkie imaginario… ¡dale!”

Conseguí saltar a lo alto del muro, eso si, rajándome el jersey de mi abuela…
Lo difícil ahora sería bajar al otro lado
No sabes que tienes vértigo… hasta que lo sientes, claro

“coño, que alto”
“EH!! ¿¿QUIÉN ANDA AHÍ??”

Del susto me caí dentro del recinto y una luz apuntó a Tomy directamente a la cara
Era José, el guarda de seguridad

“Tomy, corre, ¡¡la linterna de la bici!! ¡¡Tíramela!! ¡Arráncala y tírala dentro!”

Lo hizo rápido, sin dejar de ser apuntado por la luz…
Cogí la linterna y me escondí detrás de un matorral, cojeando…
Si, me hice daño… mucho
Pero tenia que aguantar

“¿Qué haces aquí muchacho? No son horas ni lugar para un jovenzuelo”

Estaba temblando detrás del arbusto, Tomy era tan bueno, que no había mentido en su vida… ahora me la jugaba… y dependía de él.

“Hola José, buenas noches. Ya lo se, lo que pasa es que he quedado aquí con alguien…”
“¿con alguien? ¿No veo a nadie?”
“José, ¿te puedo hablar de hombre a hombre?”

Lo estaba flipando… ni un titubeo, ni un cambio de tono raro, ni un silencio entre palabras…

“he quedado con una chica que me gusta… estábamos a punto de besarnos cuando se ha puesto muy nerviosa y se ha tenido que ir a hacer pis detrás del arbusto… volverá ahora y si te ve, se asustará… y José, este seria mi primer beso… ¿no querrás privarme de esa maravilla verdad?”

Hubo un silencio, breve
Y una carcajada
“Aaaay! Pillin, pillin… y parecía tonto el Tomy… supongo que tus padres no saben que estás aquí, y no deberías de estar, así que, un beso y para casa eh Tomy, vendré en 15 minutos y como sigas aquí seré yo mismo el que te lleve de la oreja”
“¡Gracias José! Te debo una”

¡Qué cabrón! Ahí estaba el “ingenuo” mintiendo mejor que nadie…

“eh!! ¿Quién es la nena ahora eh?”
“Bieeeeen pequeña bola mentirosa, lo has hecho bien”
“tío, se que vas a hacerlo sí o sí, pero cuando llegues a casa, avisa ¿eh? Te dejo esto, por si las moscas”
“si cariño”

Me tiro un bocata y se fue.
Estaba solo, en una oscuridad fría, común a las 12:22 de la madrugada.
Probé con la luz de la bici, pero no se encendía.
Me tocaba enfrentarme a aquello sólo, a oscuras y con un bocata de nocilla como ayuda.
¡Genial!

Siempre se había dicho en el pueblo que en el antiguo psiquiátrico se escuchaban gritos de los locos que habían fallecido allí.
Contaban, que uno de los doctores torturaba a sus pacientes atándolos con la camisa de fuerza y arrancándoles los dientes uno a uno.

No me daba miedo… en realidad yo tenía una apuesta con Brenda.
Al final siempre es por una chica…
Iba a mi clase. Era la guapa del cole, todos babeábamos por ella…
Por ella y por su talla 100 de sujetador a sus 16 años…

Y cuando por fin saqué valentía para que fuera mi novia delante de sus 4 odiosas amigas riéndose por detrás… va y me suelta “¿y cómo se que me mereces? ¿Qué estarías dispuesto a hacer por mí?

¿Por qué las mujeres hacen siempre eso?
¡Son chantajistas profesionales coño!
Mi madre con mi padre igual:
“cariño, mira que bolso más bonito”
“pero Laura, son 400 euros, la editorial da pasta, pero a este ritmo, contigo nos arruinamos”
“si me quisieras tanto como dices, no mirarías el precio y me lo comprarías…”

Total, que me lío, Brenda.

Le dije que haría cualquier cosa por ella… ¡CUALQUIERA!
“¿si?... pues quiero que me traigas el alicate con el que sacaban los dientes del psiquiátrico”

¡JODER! Pero… ¿qué clase de tía pide eso? ¡¡Vaya sádica!!
¿Y para qué lo querría? ¿Para sacármelos a mi cuando fuéramos novios?
Y yo como un imbécil ahorrando los 400 euros del puñetero bolso…

La puerta estaba cerrada con un madero atravesado.
¿En serio? ¿Esa es la seguridad de un centro en el que se supone que está maldito?
Que por otro lado lo entiendo…
¿Cuantos idiotas querrían entrar?
Bueno… en realidad, tantos como hayan conocido a Brenda

Una vez dentro oí un grito…
¡Dios! Casi me meo en los pantalones, pero no
Grité yo también… muy inteligente por mi parte…
Estuve a punto de abortar la misión… pero es que esas grandes tetas de Brenda…

Encontré el cuadro de luces… no funcionaría claro.
Le dí con cuidado, con el bocata de nocilla por si me electrocutaba
¡¡Se encendieron las luces!! Después de un ruidito bastante raro, la verdad
Parpadeaban algunas, como en las pelis de miedo…

Un pasillo larguísimo con habitaciones a los lados
Las puertas tenían la típica ventana de ojo de buey.
Me asomé a una de ellas.
No había mucho: una cama pequeña con barrotes en pies y cabeza, una mesa con una silla, una ventana con barrotes y un crucifijo en la pared.
Me atreví a entrar.
Por cierto… olía a pis todo
En las paredes había dibujos… como marcado con algo afilado
No creo que a los locos les dejaran punzones ni nada por el estilo, así que sería con las propias uñas…

Otro grito…
¡Esta vez lo entendí!
“Apaga la luz” “APAGA LA LUZ”
Ahora si me meé en los pantalones, pero no se lo contaría nunca a Brenda.

Salí de la habitación.
Claramente no a apagar la luz, sino a por el puñetero alicate y a largarme cuanto antes.
El pasillo no se acababa, había 4 plantas en aquel edificio y yo sin planos…
Ya no sabía si quería las tetas de Brenda o si las odiaba.

Subiendo a la segunda planta por las escaleras derruidas encontré restos de comida…
Un cacho de manzana podrida, un trozo de pan… briks de zumo…

Si fuera espíritu no comería manzanas la verdad… ya estás muerto, te han torturado y tú ¿vas a por manzanas? ¡¡Vete a por chocolate!! ¡¡O por hamburguesas!!
¡Todo lo que te hayan prohibido! ¡Si estás muerto joder!

“NIÑOOOOOOOOO”

Otro grito… venia de arriba…
Ya no me quedaba pis, ni voz para gritar…
Solo ganas de salir corriendo

Respiré el terrible olor a podrido y seguí subiendo…

“juro por Dios que como no esté en la segunda planta, le dan por culo a Brenda y mi orgullo”

Y al fondo del 2º piso, al final del pasillo… ¡¡ahí estaba!!
Una sala como de quirófano, con una camilla, una mesa metálica, una bandeja de plata, una lámpara encima…
Según iba avanzando, despacito…
(¿Por qué? Lo lógico sería correr, cogerlo y largarme lo más rápido posible… pues no me preguntes… no podía correr… era como en los sueños, cuando te persiguen y no puedes salir por patas… igual)

“EH!! NIÑO”

Sonaba detrás de mí…
No podía girarme, no podía moverme, sólo temblar como una nena…

“EH!!¿ESTAS SORDO?”

Y me puso la mano encima…
¡¡Ahí si!! Ahí si salí corriendo como en mi vida…
Me encerré en el cuarto de torturas… con pestillo, sin mirar atrás…

¡¡Muy bien!! Te persigue un espíritu y ¿cuál es el mejor sitio para refugiarte?
¡¡El cuarto de torturas claro!!
Pensé en atarme directamente a la cama y hacerme el harakiri para ahorrarle las molestias…
Vaya tela…
Mierda para Brenda y mis hormonas…


 CONTINUARA...