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viernes, 25 de octubre de 2013

LAURA VII (LLEGA EL FINAL)

La intención era buena, pero solamente era intención…
No pegó ojo en toda la noche. 30.000 vueltas en la cama, que no era muy grande, pero que en aquel momento parecía enorme.

“Si tengo que optar por lo que quiero, es fácil… No me habría ido de casa. Además ahora parece que todo empieza a encajar: trabajo, escuela de danza, chico que me ilusiona…”

Se tumbó hacia arriba con los brazos colgados en el cabecero.

“claro que, si es lo que debo de hacer… está claro que mi hermano de 15 años se está comiendo un marrón que no le toca. Además entre mi padre y mi hermano no sabría decir quién es el más inmaduro, así que…”

Cerró los ojos fuerte. Cogió el edredón y se lo puso sobre la cara.
Eso de pequeña le funcionaba para dormir. Ya no era tan pequeña y el peso de la responsabilidad caía sobre los hombros como una mochila.

Encendió la lámpara de la mesita de noche y se levantó a coger el álbum de familia que, desde que murió su madre, no veía.
Respiró profundo antes de abrirlo.

“¡Mírate! Que bonita eres mamá. ¡Y mira al enano! Aquí debía de tener como 3 añitos…jejejeje, papá vaya pintas…”

Entre lágrimas y carcajadas pasaba cada página del álbum.
Ana entró en la habitación delicadamente.

“Lau ¿puedo hablar contigo?”
“Pasa tonta, no te quedes ahí”

Se metió con ella en la cama y las dos empezaron a contar historietas de pequeñas.

“Lau. Eres mi mejor amiga desde parvulitos. Y creo que nunca te he hablado como voy a hacerlo ahora. Tampoco nunca hemos vivido algo como lo de ahora. Pero lucha Laura. Lucha por tu felicidad, por tus sueños, por tu vida. Lucha por lo que crees y por lo que sientes en cada momento. La vida te ha dado uno de los mazazos más grandes que se pueden dar. Pero has tenido la fortuna de tener una madre maravillosa y saber qué es eso. Hay gente que ni se lo imagina, ni sabrá nunca que se siente… hagas lo que hagas Lau, estoy a tu lado. Estoy orgullosa de como estas afrontando las cosas y como le estas plantando cara a la vida. Y estaré orgullosa escojas el camino que escojas”

Ambas, que ya estaban llorando, se fundieron un abrazo…

“y si no eliges el camino del mazizo de tu vecino, no te preocupes, yo te lo cuido encantada…”
“¡¡Anaaaaaa!!”

Le dio un almohadazo en la cara que acabó con Ana por un lado de la cama y Laura por otro a “guerra de almohadas”

“Ana, gracias… siempre estas y sabes el momento exacto para estar. Te quiero”
“y yo boba. Descansa que mañana curras”

Sonó el despertador y parecía que acababa de cerrar los ojos.
Era el primer día en la clínica de fisioterapia y estaba algo nerviosa.

“Ey nueva y a la par reluciente compañera, ¡buenos días! ¿Lista?”
“¡Ey tío! A por todas…”

En hora y media se puso al día de qué tenía que hacer y dónde estaba cada cosa.
La jornada se pasó rápido, sin ningún incidente en su primer día.

“¡Hasta mañana Juanma! No he roto nada, ni matado a  nadie, que para ser el primer día no está mal…”
“Nada mal loca. ¡Hasta mañana! Ah! Intenta dormir algo anda, porque vaya ojeras tú…”
“lo mío se arregla durmiendo… ¿pero qué hacemos contigo?
“Vengaaaa… ¡zas! En toda la boca!”

Tocaba una de las dos cosas que más deseaba del día de hoy… María.
“¡Buenas tardes María! Mire, encontré esto en casa y pensé que le haría ilusión”
“¡Hola Angelico! ¡Has venido! … ¿y esto qué es?”

Abrió el paquete en el que estaban envueltas las típicas muñecas rusas, matrioskas, que estaban en su vida desde que tenía memoria. Eso si, estaban impolutas.

“El otro día me fijé que tenía un montón de figuras por la casa y no vi ninguna como estas… es tan común que pensé que debería de tenerla usted”
“cariño, es un detalle tan bonito… (Le dio un abrazo de los de verdad, de los que se sienten profundamente) pero pasa, que te he hecho cocido”

El tiempo con María era mágico. Las anécdotas de su vida, sus experiencias, la cantidad de cosas que tenía que aprender de aquella mujer…
Era reservada, pero aquella abuela le inspiraba toda la confianza del mundo, así que aprovechó la ocasión

“María, tengo una duda existencial que está acabando conmigo desde hace unos días”
“ay hija, no me asustes, cuéntame”

Puso al día a María de todo lo que le pasaba por la cabeza y la anciana fue contundente.

“Cariño, no hay mejor consejo a seguir que el que se da uno mismo. Las experiencias, las piedras del camino, las soluciones, los problemas… son diferentes en cada uno. Pero piensa que elijas lo que elijas, elije una vida de la que te sientas orgullosa. Y si no es así, elije empezar de nuevo”

No le dio la solución. Le dio algo mucho mejor, el camino para tomar la decisión.

“Es usted muy especial María, muchas gracias por todo…”
“Hija, no soy especial, soy vieja”

Al llegar a casa, Ana abrió corriendo la puerta

“tía, tía, corre, vete a ver a tu chicarrón”
“¿qué te pasa chiflada?”
“correeeeee”
“pero déjame entrar y ducharme ¿no? ¡Que llevo todo el día fuera!”

Se abrió la puerta de Alex.

“¿Laura? ¿Puedo hablar contigo un momento?”
“¡¡Hola! Hola… ¡si! ¡Claro!”
“yo me quedo con esto”

Ana le cogió la mochila y la empujó hacia él.

“Pasa por favor…”
“gracias”

La casa era espectacular. Había juntado dos casas y hecho un loft, diseñado con mucho gusto.
A medida que fueron llegando al salón, atisbó sombras en la pared que se movían en aquella luz amarilla. Todo el salón estaba repleto de velas de distintos tamaños y formas.

En el centro una alfombra de pelo blanco y dos copas de vino posadas en una bandeja.

“vaya Alex, es precioso. ¿Qué celebramos?”
“El habernos encontrado”

La besó y ambos se sentaron en el suelo.

“¿Cómo estás Laura?”
“Bien, la verdad que sorprendida con esto y algo cansada del día, pero ahora muy muy bien… ¿y tu?”
“Loco por ti. Se que es precipitado, raro y todo eso. Y te aseguro que para mí lo es mucho más. Pero desde ayer la sonrisa no se me quita de la boca y tú no te vas de mi cabeza. Siento que la ilusión ha vuelto a mi vida y la verdad que esta vez no quiero perder la oportunidad de que se quede. No te asustes, es sólo que creo que nunca me he sentido así antes”
“¡No! ¿Cómo me voy a asustar Alex? Yo estoy como tú. Es solo que no es tan fácil sabes… ¿te acuerdas de la historia triste que no te quería contar?”
Era la segunda vez que contaba la misma historia en el día. Pero en este caso, no lo hizo desinteresadamente. Al contarle todo, esperaba en Alex una salida. Apoyo y aliento para sentirse arropada en su decisión. Un “voy a por todas contigo, decidas quedarte o irte”

“Entiendo… entonces ¿qué vas a hacer?”
“No lo sé, pero cada vez tengo más claro que no puedo ser feliz si se que mi hermano y mi padre no lo son…”
“Entiendo… ¿así que te vas? ¿Y nosotros? ¿De verdad no quieres saber a dónde podemos llegar con esto?”
“¿qué?”

Un jarro de agua fría. Otra vez. ¡¡Otra vez!!

“Te conozco de dos días. ¿De verdad crees que te voy a poner a la altura de mi familia? En realidad tenía dudas… pero me las acabas de quitar todas de golpe”
“Hombre, no pensarás en tener una relación a distancia desde ese pueblo tuyo…”
“¿Desde ese pueblo mío?

Se levantó de golpe. No pudo contener esa risa nerviosa que le salía cuando las cosas le daban rabia o impotencia.

“Si es que no aprendo… venga Alex, suerte con TU vida, TU felicidad y TU meta”
“¿Te vas? ¿Así, sin más? Al menos quédate un rato y nos acostamos ¿no? No sabes lo que te estas perdiendo...”


Salió gritando de la casa “¡GRACIAS!¡¡GRACIAS ALEX!!” y cerró la puerta del piso sin mirar un segundo atrás.

jueves, 10 de octubre de 2013

LAURA (II PARTE)

El móvil comenzó a sonar. Casi se le sale el corazón por la boca. Estaba claro que hoy era día de sobresaltos, éste menor que el de que te roben en casa, claro.

“Numero oculto… No estoy para cachondeito hoy…”

No lo cogió. Marcos, su ex novio del instituto, había dado su teléfono a todo el pueblo tras romper con ella. De hecho fue ella quien le dejó tras la pillada de “intercambio de fluidos” con Baby, la calentorra del pueblo.

El móvil de nuevo…

“Que pesados coño… ¡¡SI!!”
“¿Señorita Laura Robles?”
“Si, soy yo ¿quién es?”
“Mi nombre es Mónica, le llamo del Conservatorio de Danza. Laura, ha pasado usted la primera ronda de selección para el nuevo espectáculo de Kristian Cellini. El lunes será la ronda final. A las 12:00 de la mañana en la misma sala que hoy”
“¿De verdad? ¡Gracias! ¡Muchas gracias! ¡Allí estaré, claro!”

Por fin una noticia buena hoy.
Se puso delante del espejo y con tono de burla recordaba a aquellos que la desanimaban a irse a Madrid…
“¿A bailar? ¡Tú estas loca! ¿Sabes la cantidad de gente buena que hay en Madrid…? No te van a coger nunca chalada…”
Pues para no cogerme nunca… primera prueba y primera alegría. ¡Vamos allá campeona!
Necesito aire… muchas emociones juntas hoy…

Cogió su chaqueta, sus cascos y salió a dar una vuelta por las frías calles de Madrid.
No era tarde, las 20:00 aproximadamente, y si había algo que le gustaba hacer era caminar sin rumbo sintiendo el frío en la cara. Era “su momento” del día.

“¿Y si vuelven a entrar? Se supone que la gente cuando pasa eso cambia la cerradura. Mañana hablaré con un cerrajero… Dios, ¡pero si no tengo un duro! Y encima ahora a cambiar la cerradura…”

Rondaban por su cabeza mil cosas. Hoy su momento de relax no estaba saliendo como esperaba.

“A parte de la agencia, necesito otro curro. Uno que me permita tener un extra fijo para llegar a fin de mes… esta claro que con las sesiones de fotos y anuncios temporales no me llega”

El tiempo que había pasado en Madrid había sido el suficiente para elegir su sitio favorito de la capital: El Templo de Debot. Podía pasar horas sentada en la fuente, escuchando música y viendo pasar a la gente. Le encantaba imaginar historias… ¿A dónde va la gente? ¿A qué se dedicará por la pinta? ¿Por qué están allí?
Hoy no. Hoy estaban ella y sus preocupaciones.

Miki me dijo que curraba en un bar el fin de semana… igual necesitan más camareros… Si no, el Starbucks, aunque lo de sonreír todo el día…

De pronto, su mirada se paró en la valla del fondo.
“¡¡No me lo puedo creer!! ¿Es él?… ¡¡si!! ¡¡Es él!! ¿Como se llamaba? No le puedo decir “vecino”

Levanto el brazo efusivamente y saludó como si fuera la persona a la que más quería ver en ese momento.
El joven la miró, se quedó descolocado y siguió estirando…
Laura bajó el brazo en seguida, sintiéndose la tipa más idiota del lugar.

“¿y a este idiota qué le pasa? En mi casa tan majo hace unas horas y ahora ni saluda… Todos los guapos son idiotas…”

Llegó a casa, con una sensación rara, entre miedo y cansancio.
Puso la mesa de la cocina detrás de la puerta, a modo de seguro, después de cerrar con pestillo, llaves y dejarlas colgadas en la puerta (se supone que así es más difícil entrar).

“Estoy muerta… bueno, mañana ya viernes. Mamá, vaya día. Te quiero muchísimo. Buenas noches”

El timbre…
“¡Venga hombre! ¿Y ahora qué?... ¡¡NO ESTOOOOOY!!”

Llamaron insistentemente 5 o 6 veces más, sin parar.
“¡VOY! ¡¡VOOOY!!”
“Abre perra, ¡¡que soy yo!!”
“¡¡No me lo creo!! ¿Qué haces aquí?”

Todo esto mientras quitaba el mini- fuerte que se había montado detrás de la puerta…
“Te conozco bien Lau, algo grave te ha pasado… tu no pides socorro nunca tía”

Se fundieron en un abrazo. Era Ana. No la esperaba hasta el sábado. Y allí estaba.
“¡woooow! Vaya mini palacio ¿eh?”
“ya tía, no me da para más”
“esta genial… ya quisiera yo uno para mi. Pero ¡mírate! Si parece que hasta te has hecho más mayor en estos días”
“no me hables...”
“¿una cerve y me cuentas?

Estuvieron hasta la madrugada poniéndose al día. Ana se quedó loca con lo que había pasado con el collar.
“Mañana mismo cambiamos la cerradura. Lo importante es que tú estas bien. ¿Quieres que busquemos otro piso gorda?”
“¡No! Este me gusta… además por este precio poco vamos a encontrar”
“bueno, al pastel amiga, ¿de maromos qué? ¿Cuántos han caído ya perrilla?”
“Tía, ninguno… pero me pasó algo curioso esta tarde…

Le contó la historia del vecino y lo que había ocurrido en el Templo de Debot.
“¿Entiendes algo? ¡Porque yo lo flipo!”
“Espera, espera cabeza de chorlito… ¿me lo dices en serio? ¿No has caído en lo que estás diciendo no?”

Laura se quedó mirándola con cara de “¿qué me estás contando?”

“¡¡Lau, tía!!¡¡ Él no te vio!! Le dejaste en la puerta como a un perro. ¡¡No te pone cara mamarracha!!”
“Dios… vale si, soy idiota…”


Las dos comenzaron a reírse como hacían siempre. Corrieron litros de cerveza. Fue una noche larga. Pero de esas noches que no se olvidan. Una vez más, Ana estaba allí cuando la necesitaba. Una vez más, la amistad verdadera le salvaba del vértigo de afrontar esto sola.

viernes, 24 de mayo de 2013

MENTIRAS


He mentido, no soy feliz
Quiero a mi mujer, eso lo tengo claro
Pero no soy feliz…
O quizás una vez más me esté mintiendo sin saber que soy el hombre más feliz del mundo

Es de locos
Creo que estoy enfermo o a punto de estarlo

Todo comenzó como un juego desde bien pequeño
-       “Dani ¿te han dado las notas?
-       “no mamá, aún no”

-       Dani ¿has hecho los deberes?
-       “hoy no había papá”

Y te vas haciendo  mayor…
Y entras en una espiral de mentiras un poco más complicada
Creo que lo emocionante está en ser más listo que el contrario…
Aguantar la mentira de por vida o que no te pillen, es vivir muchas vidas en una.

Internet para eso mola…
Desde lo más básico que es mentir en la foto:
-       C@rl@24: “¿el de la foto eres tu? ¡no te creo! Jeje”
-       DaNi3l: “¡si! Bueno, esa es una que me sacaron mis colegas sin darme cuenta, pero me gusta;)
-       C@rla@24: “mmmmm… eres muy guapo. Mira, esta soy yo.
-       DaNi3l: “preciosaJ”

Hasta lo más erótico con el cibersexo:
-       Albita69: “ponte la WebCam y así nos vemos y entramos en calor, ya me entiendes…”
-       TOrO666: “mmm, no tengo webcam… pero qué tal si la enciendes tú y yo te caliento escribiendote…”
-       Albita69: “ay mi torete… ¡que se enciende!”

(Puedes hacer eso o simplemente poner la WebCam de tal forma que no se te vea la cara)
Nunca me han pillado, la verdad…
Es cierto que vives un estrés que la gente que no miente, no tiene
Debes ejercitar muy bien tu memoria y acordarte de repetir la misma mentira a la misma persona
Si no, la lías

-       “Cariño me voy al partido con Carlos”
-       “¿pero no ibas al médico?”
-       “si… pero luego me iré con Carlos al partido, me acompaña él al médico”

Los móviles… PELIGRO
Mucho tiempo estuve con varias chicas a la vez
No es muy complicado si sabes como montártelo
¿Mi truco favorito?
Cambiar los nombres en el teléfono, por ejemplo
            María = Mario *
Laura = fisio 1 (es importante añadir un número o un simbolito para no mandarle el mensaje de la 1 de la mañana a tu fisioterapeuta, o a Mario, tu compañero de trabajo…)

Otra buena: LOS MENSAJE
-       “¿cielo quien te escribe a estas horas?
-       “mi madre, que si mañana voy a comer con ella”
-       ¿a la 1 de la mañana?
-       Si… ¿Qué pasa, no te fías de mi? (aquí viene el tonito de “no me lo puedo creer”) ¿quieres que te enseñe el mensaje y te quedas más tranquila? Porque claro, te he fallado tantas veces, que normal que dudes… vaya tela contigo…
-       No, no… es sólo que tu madre suele dormirse antes… perdona cariño

Me he cansado en realidad
Ha sido divertido durante este tiempo
He sido músico, masajista, ginecólogo, militar…
He estado con 4 chicas a la vez
He conseguido trabajo falseando el curriculum
He estado en Singapur, Londres, Las Maldivas (el PhotoShop es maravilloso)

Pero me he cansado
El problema ahora es como deshacerlo todo…
Mis amigos creen que soy un hombre que no soy
Mi mujer, llevo 3 años con ella y le he sido infiel con más de 10 chicas
Me arrepiento muchísimo y me moriría sin ella

¿Empezar de cero?
¡Tengo 35 años! No puedo tirar la vida que he construido todo este tiempo por la borda
Dios… ¿pero a qué vida me refiero?
¿Quién soy?
¿Qué me gusta en realidad?
¿Qué es lo que quiero?

Solo… así es como debería quedarme
Sin confesar nada, pero castigado por todo
SOLO

Voy a cambiar
Se acabaron las mentiras desde hoy…
Seré un hombre nuevo y honesto

-       “Cariño, te ha escrito Fisio1 al móvil ¿te lo llevo?”
-       “NO”
-       “¿qué mi vida?
-       “ ¡Que no… no te preocupes, ya lo cojo yo”

Se lo que piensas…
El que dice la primera mentira las dice todas juntas
Pero mejor una mentira que te haga feliz, antes que una verdad que te amargue la vida…
¿O no?

https://www.youtube.com/watch?v=9MuI7TxaFUE

viernes, 5 de abril de 2013

M. (FIN)


Laura me miró y yo no supe qué hacer

“gracias”
Me señaló
“¡eh! ¡Tú! ¿Me agarras? Creo que me voy a desmayar…”
“¡no puedo! ¡Creo que yo también!”

CAPÍTULO 7

“¡Venga mamá! ¡Que no llegamos!”

Habían pasado dos años desde entonces
El libro de M. fue todo un éxito, como ya sabía
Hay pocas cosas de las que estoy seguro en la vida, pero en aquella tenía una certeza absoluta…
Íbamos por la decimoquinta edición… algo más de millón y medio de ejemplares

“Tu madre siempre igual hijo…”
“¡¡ya estoy impaciente!!”
“¿viene Laura hijo?”
“¿lo dudas?”

Era el día… hoy se hacía patente mi promesa.
Una promesa que me hice a mí mismo tras conocerle
Y no era publicar su libro…

  Estaba todo el pueblo allí… no cabía un alfiler

“¡Hola gordi!”

Laura me besó… si, estábamos juntos desde entonces

“va a ir todo bien, no estés nervioso… ¿has visto cuánta gente?”

Subí las escaleras hasta el atril
Orienté el micro hacia mi boca

“Buenos días a todos. Hoy es uno de los días más felices de mi vida. Voy a ser muy breve. Un día conocí a un hombre. Solo un día. Pero ese día marcó mi vida. Desde entonces, todo lo que ha ocurrido, todo lo bueno, ha tenido que ver con ese encuentro. El amor, el éxito el dinero… pero sobre todas las cosas LA FELICIDAD.
Me siento enormemente orgulloso de comunicarles que hoy se inaugura el centro para indigentes de Santo Padre, al que rebautizamos como el Centro de M.
El primero de los 15 que tenemos pensado abrir en España.”

Reconstruimos el Centro con los beneficios del libro, parte de ellos… y era sólo el comienzo

“Señores, si hoy fuese el último día de mi vida diría, “qué bien has vivido, cabrón””
Gracias M

jueves, 4 de abril de 2013

"M" esto termina...


Le conté a Tomy por encima lo que había pasado ayer y le pedí que me acompañara al psiquiátrico a ver a M.
Sonó la alarma de clase y salimos escopetados

CAPÍTULO 4

“pero tío, ¿y si todo es un plan para matarnos ahora?”
“¡o para comerte! Seguro que cuando te vea, se le cae la baba de la grasota que tienes ahí… ¡¡MIERDA!! Se me ha olvidado la comida… hay que dar la vuelta Tomy, tengo que llevarle algo”
“tranqui,  la bolita siempre tiene recursos, sigue adelante”

Llegamos. Esta vez a pata, sin bici… chorreando y Tomy al borde del infarto

“¡¡M!! ¡¡Estamos aquí!!”

No contestaba
Me empecé a rallar…
¿Se había ido?
No podía ser, además ¿A dónde?
¿Lo habría encontrado la poli?

“Tomy, busca en esta planta, yo subo a la segunda”
“eh! ¡¡Tío!! ¡¡No me dejes solo que me cago!!”
“¡¡TOMY!! Te juro que te dejo aquí encerrado y sabes que lo hago. Así que no me jodas… ¡¡BUSCA!!”

Subí las escaleras gritando…
Nada
Ni una señal de M.

De pronto un susurro que venía de una de las habitaciones del fondo…

¡chaval!

La voz era muy suave, quebrada, sin fuerza

“¿M? ¡VOY!”

Entré en la habitación y allí estaba, debajo de un montón de escombros
Miré hacia arriba y el suelo de la tercera planta se había derrumbado
Su cuerpo estaba cubierto de maderos y yeso por todos lados

“¡¡TOMY!! ¡¡CORRE!! ¡¡AYUDAME!!”
“Chaval, pensé que no ibas a venir…”
“No hables M, te vamos a sacar de aquí”

Cada madero que quitaba, M se dolía… había kilos y kilos encima de él
Entre Tomy y yo no éramos capaces de mover la inmensa viga…

“llama a los bomberos Tomy, y a una ambulancia”

Tomy salió del edificio porque allí no había cobertura

“tranquilo M, va todo bien, en seguida vienen”
“¿Qué pasó con la tetas chaval?”
“la puse en su sitio ¿sabes? Le dije “que te den””

Se reía como podía entre gemidos y carraspeos

“bien hecho chaval. Ya encontrarás una que valga la pena”
“M, ¡mi padre quiere publicar tus escritos! Tienes que aguantar, ¡tu vida va a dar un giro! Estoy convencido”

Sonrió y me miró
“vaya huevos tiene tu padre… ¿Quiere publicar mi mierda, en serio? Ahora entiendo de donde vienen los tuyos”

Cerraba los ojos cada vez más rato
Había visto en las pelis, que cuando alguien está muy mal, no hay que dejarle dormir…

“M, no te puedes dormir… ¡mira! Tomy te ha traído bollos y zumo”

Abrió los ojos de inmediato

“acércamelo a la boca chaval”

Tenía el cuerpo cubierto hasta el cuello
Le conseguimos quitar lo que tenía encima de la cabeza pero con el resto no podíamos…

“TOMYYYY!! ¿¿QUE PASA CON ESOS BOMBEROS??”
“que se están acabando los anabolizantes de la comida… escucha hijo, no va a venir nadie…”
“pero estamos llamando, sólo que tardarán un poco”
“Escucha. Si te llama una albóndiga por teléfono y te dice con voz de niña “un viejo se esta muriendo en el psiquiátrico abandonado…” ¿irías?”
“¡¡CLARO!!”
“Ves cómo eres un tarado… escucha chaval. Todos mis escritos están en la mesa de la habitación 212. Cógelos y haz con ellos lo que quieras. Eres un buen chico. Haz que cada día cuente. Aunque creas que no, yo miro atrás y pienso “M, cómo has vivido cabrón””

Y murió
Dejó de respirar, con un trocito de bollo en la boca
Murió

Tomy llegó corriendo… a su manera

“ya vienen tío”
“tarde”

Algo cayó por mi mejilla…
¿Una lagrima?
No me lo podía creer, ¡¡si lo conocía de un día!!
Me la sequé sin que Tomy se diese cuenta

Cerré los ojos a M
Parecía que seguía vivo
Le dejé un bollo al lado y me levanté

“ven Tomy, tenemos que coger algo y largarnos”
“¡pero van a venir los bomberos! Tenemos que esperar y contar que ha pasado”
“¡VAMOS!”

Cogí los escritos de la 212 (que no eran muchos) y nos largamos de allí


CAPÍTULO 5

Tomy y yo estuvimos un buen rato sentados en aquella roca sin cruzar palabra…
No podía entender cómo en el momento que parece que conozco a una persona interesante en mi vida, ha muerto, además de esa manera.
¿Sería gafe?

La verdad es que nunca he tenido muy buena suerte en estos 16 años…
Pero entonces, el techo se me habría caído a mí, no a M.

“tío, me tengo que ir a casa… mi madre estará preocupada y es la hora de la cena. Lo siento mucho”
“vale. Mañana nos vemos”
Cuando se estaba alejando pude gritar:
“Tomy, gracias”

Alzó el brazo y se fue

No tenía ganas de pisar mi casa
De ver a mis padres
Además tendría que contestar a un montón de preguntas de “¿por qué no ha venido tu amigo?” y cosas así, para las que en ese estado de ánimo no estaba preparado.

Abrí la mochila y saqué el cuadernillo de M.
Eran relatos cortos, la mayoría hablaban de una mujer
Un poema me llamó la atención, en especial las últimas líneas:

“La vida te dí aún sabiendo la consecuencia
Tu frialdad marchita la fortaleza de mi inocencia
Te quiero, me matas
Te amo, me odias
Me muero… tu ganas”

Seguro que hablaba de la culona que me había contado
¿Qué clase de mujer era?
No hay que juzgar sin saber las dos versiones… pero no podía evitar tenerle asco sin conocerla.

En la última hoja de los escritos, había una dirección
“c/ de los almendros nº 17”

¿Qué? ¡¡Pero si esa era esta calle!!
El psiquiátrico era el número 14… así que sería la casa que estaba al otro lado de la calle.
¿Por qué tenía M. esa dirección apuntada?
¿Quién vivía ahí?

De pronto, una sirena de bomberos
Miré hacia el número 17 pero estaba rodeado de arbustos altos
No conseguí ver nada
Me fui para casa por evitar problemas

Al llegar a casa, lo esperado

“cariño, ¡la cena esta lista! ¡Estofado! Tu favorito”

Mi madre tenía esos extremos: o estaba sobada y drogada de pastillas, o estaba eufórica.

“no tengo hambre mamá, subo a hacer los deberes”

El que faltaba, ahí estaba en el sofá, con su vaso de coñac en la mano y las gafas puestas

“eh, eh!! Un momento jovencito. Ven aquí.”

¡Qué pereza…! A ver que me invento ahora

“Papá. ¡Es verdad! ¿Qué tal con Miguel?”
“¡Muy bien! Un tipo muy interesante la verdad… tanto, que no apareció”
“¿Cómo? ¿Y eso?”
“No lo se, dímelo tú”
“¡Yo cómo lo voy a saber! No tengo ni idea… ¿No te llamó?”
“No”

Mi padre cada vez estaba más mosqueado.
Entrecerraba los ojos, como analizándome cada gesto, cada palabra, cada vez que tragaba saliva…

“¡AH! Será porque igual al haber llegado de Londres, aún no tiene teléfono en España”
“Si, será. Y tú ¿dónde has estado hasta ahora?”
“Con Tomy, hemos ido a dar una vuelta por el pueblo”
“Y no quieres cenar, claro…”
“Es que mañana tengo examen de mates. Odio las mates, sabes que me cuestan muchísimo”
“Muy bien, pues hasta mañana hijo”
“Hasta mañana papá. Hasta mañana mamá”

Subí las escaleras y cuando estaba por la mitad mi padre me dijo

“¡Ah! ¡Una cosa! Mañana hijo, es sábado”

Llegué al cuarto y cerré la puerta, con pestillo
¿Por qué los padres lo saben todo coño?
No hice ni un gesto, ni nada raro…
Y ya se había dado cuenta de que pasaba algo

Me dí una ducha de agua hirviendo
No podía dejar de pensar en la cantidad de cosas que habían pasado en mi vida en tan sólo dos días…
Lo que comenzó como una aventura de chavales había terminado con una muerte
Ahora si me empecé a rallar con lo que había dicho Tomy… ¿cuánto nos puede caer si a la policía le da por investigar y se enteran que estuvimos allí, y no esperamos como testigos?

Sentía algo
No sabría explicarlo, pero era una especie de malestar mezclado con inquietud
No solo por la muerte de M.
También porque dentro de mí había algo que me decía que esto no podía terminar así
Esa dirección
Además, si era escritor, debía de tener  más textos en algún lado…

Pues si mañana era sábado, mañana era el día
Llamé a Tomy

“Tomy”
“tío, que susto, estoy cenando, ¿qué quieres?”
“Mañana a las 10 de la mañana en la roca de hoy”
“¿estás loco? ¡No podemos acercarnos por allí!”
“a las 10”

Sabía que iría. Tomy era un cagón, pero era leal.
Por supuesto no dormí nada, otra vez, aquella noche
No dormir no ayuda a pensar, la verdad
Y más por la noche
Por la noche todo parece más grave, aunque en este caso lo era
Muerto

Releí los textos una y otra vez
Eran muy profundos y a la vez oscuros
Hablaban constantemente de sufrimiento, muerte, dolor y desesperación
Pobre M.
Lo que habría sufrido por aquella zorra.

Sonó el despertador y yo me había quedado dormido sobre la mesa
Dios… había babas en una de las hojas y no me podía doler más el cuello
Me duche, me vestí, desayuné rápido y sin ver a nadie en casa, me fui

Cuando estaba llegando a la roca, vi que el psiquiátrico estaba acordonado, pero no había nadie
Cuando se trata de un simple mendigo, no es interesante
Bueno, miento, unas líneas en el periódico del pueblo que decían “encontrado mendigo aplastado por escombros en el antiguo psiquiátrico del Santo Padre. Se desconoce la identidad”
Fin

M. debió morir con algo más de 70 años
70 años resumidos para el mundo en dos líneas de un periódico de pueblo
Me negaba

Llegó Tomy muy acalorado, pensé que porque como siempre, le habría entrado el asma por venir corriendo
Pero no

“Tío, mi madre sospecha algo…”
“¿qué?”
“¡¡que sí!! Ayer, después de todo lo que había pasado, no tenía mucha hambre, así que solo comí 2 platos de pasta y postre”
“¡joder! Recuérdame que no te invite a comer nunca… ¿y por qué sospechó?”
“¡¡porque no probé la carne tío!! Ni un poquito, la conciencia no me lo permitía…”
“¡pero tomaste postre! Tomy eso ¿qué tiene que ver con sospechar?”
“Me preguntó qué había hecho toda la tarde, le dije que había estado en tu casa y ella me dijo que no le mintiera, que había llamado a tus padres y que allí no estábamos…”

Mierda. Ahora entiendo la cara de mi padre ayer

“Tomy… a veces creo que eres idiota… ¿a quién se le ocurre? ¡Eso se comprueba con una simple llamada joder!”
“yo que sé, me puse nervioso… la cosa es que hoy solo puedo estar contigo hasta la 1:00”
“bueno, pues al menos aprovechemos el tiempo que tenemos”

La vista era perfecta a la dirección que había apuntado M. en la libreta
Además, podríamos también controlar si había movimiento en el psiquiátrico

“¿qué crees que es?”
“¿El qué?”
“Lo que hay en la casa”
“un tesoro”
“¿en serio?”
“¡¡yo que sé bola!! Cállate ya y estate atento”

Pasaron dos horas mirando aquellos setos altos que cubrían la verja de la casa, y nada
De vez en cuando un vecino
El cartero, pero dejó las cartas en el buzón
Una vieja paseando a su perro…

“Me tengo que ir. Si ves algo, avisa”
“Y tu intenta cagarla lo menos posible con tus padres mamón”

Me quedé sólo
No había movimiento y la intriga me podía
Me acerqué mirando a ambos lados de la carretera
No había moros en la costa
Introduje dos dedos en la rendija del buzón y saqué una carta que escondí rápidamente dentro de la chaqueta
Cuando fui a coger la segunda se abrió la puerta de la entrada

“¡Dios mío! ¡Qué susto me has dado! ¿El nuevo jardinero, verdad?”

Ufff… Era preciosa. Aquellos ojos negros y su larga melena morena
De pronto se detuvo el tiempo y solo pude contestar con un “si” que a penas se escuchó

“Pasa, pasa. Está mi hermano dentro. Él te explica todo”

Cerró la puerta y yo estaba invadiendo una casa ajena, haciéndome pasar por un jardinero que solo rezaba para que no llegara antes de conseguir salir de allí sin meterme en líos.

“¿Marcos?”
“¿si?”

Se refería a mí, claro, a “Marcos el jardinero”
La madre que parió al hermanito de la morena… ¡parecía el primo de Zumosol!
Yo creo que de un soplido me revienta

“Pasa, que te enseño la casa”

Gente de pasta, sin duda
Piscina grande, inmenso jardín lleno de rosales y setos perfectamente podados, una casa enorme de 3 plantas, o eso parecía desde fuera…

“te explico: en la parte de afuera es sólo mantener todo bien podado y regado, en el jardín de dentro el trabajo es  más complicado, pasa”

Oh, oh… Estaba dentro. Quería y no
Si me pillaban la liaba, pero en realidad no podía ser más útil aquello que estaba pasando para descubrir qué ocurría en aquella casa… quienes eran y sobre todo qué tenia que ver con M.
“Es el jardín japonés de mi tía… siempre ha sido muy espiritual, muy Zen. Ya te explicará ella cómo hacerlo porque yo no tengo ni idea. Ah! Mi nombre es Alejandro, un placer Marcos. Todo tuyo”

Me dejó sólo en aquel salón donde podría caber perfectamente mi casa entera
Había marcos de fotos en las que salían los dos hermanos junto a sus padres
Observé que no había ni una sola foto de ellos de pequeños
Analicé cada rincón de la casa, al menos de la parte de abajo

Era sobria, pero de esas que con poco que hay, sabes que es bueno, de nivel
De pronto unos pasos por la escalera

“Hola muchacho, tu debes de ser el jardinero, me ha avisado mi sobrino Alejandro que estabas aquí”

Una señora tipo folclórica, de unos 50 años, con el pelo como un león, oliendo a laca y pachuli y con una bajada de escaleras a lo vedette…que vaya toalla…

“Hola señora. Encantado. Soy, soy…”
 (¡Mierda! ¿Cómo era? ¿Mario? ¿Manuel?)
“Marcos, lo sé, me lo ha dicho Alejandro… tranquilo chico, causo ese efecto en los hombres… se les olvida hasta el nombre”

Casi se me escapa una carcajada
Hay gente que o no se ve en el espejo, o no asimila la edad, o tienen la vista desviada… porque de verdad, mira que con 16, hasta los cocos de una palmera te excitan, pero aquella señora, era una muñeca hinchable deformada.

“si, debe ser”
“Mira muchacho, te voy a explicar cómo va esto… desde que encerramos a mi hermana, esto es algo casi sagrado”

Empezó a hablar como 20 minutos ella sola…
¡¡Qué pesada!!

“muy bien señora, pues mañana a la misma hora vengo con las herramientas necesarias y el material para podar”
(¡¡Yo que sé!! Tenía que salir de ahí antes de que me descubrieran)
“Mañana te veo cariño, a la misma hora…”

Y me guiñó el ojo de una forma muy… ¿cómo decirlo suavemente…? ¿Vomitiva?
Sonó el timbre

“¡Ay! Cielo, ¿de la que sales podrías abrir? Debe ser mi sobrina”
“claro”

¡Coño! ¡El jardinero de verdad!

“Hola buenas tardes, ¿Marcos el jardinero, verdad?”
“si, el mismo”
“Marcos, ya está solucionado el problema, perdona por las molestias, pero se va a encargar mi tío que le encanta todo esto, lo siento. ¡Gracias!”

Le cerré la puerta en los morros
Se fue cagándose en todo, claro
Esperé tres minutos y me fui, sin hacer ruido, abriendo la puerta despacito y cuando la iba a cerrar…
Ahí estaba ella de nuevo, mi morena…

“¡Hola! ¿Aún sigues aquí?”
“¡si! Pero ya me iba… mañana vuelvo a la misma hora. Así he quedado con tu tía”
“¿y ahora a donde vas? ¿Vuelves a la roca a espiarnos?”

Me quedé blanco… me temblaron hasta las piernas…


CAPÍTULO 6

“¿Qué? No… no se de que me hablas…”
“Sí, desde aquella de allí, además hace varios días que te veo rondando por aquí”
“No, bueno, es largo de contar…”
“ya claro, venías a ver a mi padre ¿no?”
“¿tu padre? ¡Para nada! No lo conozco de nada… venía a ver a un mendigo que estaba en el hospital psiquiátrico escondido… pero sólo pude verlo dos días, porque ayer lo aplastaron los escombros del centro…”

De pronto la chica se derrumbó… literalmente
Cayó desplomada al suelo
Comencé a darle palmaditas en la cara

“¿eh? ¿Estás bien?”

Abrió los ojos y me dijo

“Sácame de aquí”

Se levantó entre lagrimas y me llevó derecho al centro S.P
Atravesamos el cordón de seguridad y comprobamos que nadie nos observaba
Una vez dentro, no paró de preguntar y mirar cada rincón

“¿Qué sabias de él?”
“¿De M.? Era un tío cojonudo, lo poco que vi…”

Se giró de golpe y me atravesó con la mirada

“¿M.?”
“Bueno, se llamaba Miguel, pero firmaba sus escritos como M.”
“M…”

Se quedó un rato pensativa
“¿Qué más sabes?”
“Hace 7 años que vivía aquí… por lo visto tuvo hijos, aunque no se cuántos… Estuvo con una mujer que le hizo mucho daño. La frase literal que me dijo fue: “cuando consiguen lo que quieren, ya no les vales” me dejó marcado la verdad… aquella tía debió de ser una cabrona con él”
“¡EH! ¿Acaso la conociste? ¿Sabes algo de su vida a parte de lo que te dijo el mendigo ese? ¡¡Ten respeto niñato!!”
“per… perdona…”

Se puso como una fiera, no entendí nada…

“Lo siento”
“tranquila, es solo que… no se… ¿lo conocías o algo?”
“no directamente…”

Se levantó y se fue derecha a la puerta

“ven”

Me llevó hasta su casa
La loca de su tía la “cachonda” estaba con la música a tope y el primo de Zumosol en el gimnasio
Abrió una puerta que parecía un armario pero que llevaba a un sótano
Cerró desde dentro

El sótano era un trastero en realidad
Bicis, aparatos de gimnasio, estanterías, libros apilados… nada raro

“mira esto”

Abrió una caja llena de papeles

“ajá… ¿Quieres que los tire?”
“¡¡quiero que lo leas!!”

Cogí uno de ellos. Estaban escritos a mano… aquella letra…

“¡¡UN MOMENTO!! ¿¿¿Qué???”

“Me llamo Laura Martínez Santos. Tengo 16 años y hace 11 que no veo a mi padre, Miguel. Mi madre se quedó muy tocada tras el divorcio. Actuaba de una forma muy paranoica, hasta que un día llegó mi tía con mi tío a casa contando no sé qué historia de que “mamá se va por un tiempo a ponerse buena a un sitio donde la van a tratar muy bien” Así que mi padre muerto y mi madre encerrada en un psiquiátrico…”

Se sentó en las escaleras, mientras yo no podía ni tragar saliva

“Mi madre nunca me dijo dónde se había ido mi padre y yo era muy pequeña como para acordarme de su cara… quitaron todas las fotos de la casa en las que aparecía él. Mi tía nunca me contó nada… pero aquel mendigo del centro… siempre estaba en aquella ventana observando nuestros pasos… al principio me daba miedo, pero había algo en él que me resultaba familiar…”

“Laura… ¿crees que tu padre era M.?”
“Ahora no lo creo… ahora lo sé. Mi madre dejó esa caja olvidada en un armario de uno de los cuartos de arriba, después de quemar todas las cosas de mi padre. Cuando la encerraron, de casualidad la descubrí. Empecé a leer aquellas historias, tan parecidas a la vida que en mi cabeza y con muchas lagunas recordaba. La escondí aquí antes de que mi tía la descubriese. Ella no baja aquí porque dice que los ácaros le marcan las arrugas…”

“Pero… ¿nunca hablaste con él? ¿Nunca te acercaste por curiosidad?”
“No. Tampoco él lo hizo… y lo mío, al fin y al cabo, era una intuición… lo suyo era certeza”

Madre mía. Mi cabeza iba a explotar de tanta información junta a la vez…
Ordenemos: M. padre de Laura y Alejandro, se va al psiquiátrico una vez que se ve en la ruina tras el divorcio con su mujer, por seguir de “cerca” la vida de sus hijos.
Su mujer, loca y encerrada deja a sus hijos en manos de su hermana y su cuñado antes que en las de su propio padre.
Laura por orgullo o temor, aun intuyendo que podría ser su padre, nunca habló con él pasados los 5 años…
Y yo… ¿¡¡yo dónde coño me había metido y qué pintaba ahí!!?

“Me voy a ir… creo que estas cosas uno las pasa mejor estando solo. Sobre todo porque no me conoces y querrás desahogarte”
“¿y ya está? ¿Te vas conforme así?”

La miré como diciendo “no te entiendo”

“coge la caja súper espía”
“¿me la das?”
“seguro que él querría que la tuvieras tú, sino, no te habría dado esta dirección ni querría que conocieses su historia”
“bueno, en realidad tenía pensado publicar un libro con sus escritos y si a ti te parece bien…”
“ahora si, ya sobras aquí. Coge la caja y márchate. Y como vuelva a verte rondado por aquí le digo a mi hermano que te dé una paliza que no te vuelves a levantar en tu vida”

Vaya tía rara…
¡¡Qué cambios de humor coño!!
Pero en el fondo me había dado lo que quería

Llegué a casa eufórico y esta vez sí, muerto de hambre
Oí a mi madre en la cocina hablando por teléfono

“ah ¿si? Pues mira, ahora acaba de llegar, gracias Carmen”

¡Mierda! La madre de Tomy

“hijo, llevamos esperándote 2 horas y has salido de casa sin decir nada por la mañana… tu padre quiere hablar contigo. ¿Qué llevas ahí?”
“ahora te lo explico mamá. También quiero que lo escuches tu”

Senté a mis padres en la mesa del salón y les dije que el escritor conocidísimo que se iba a reunir con mi padre, había fallecido, pero que había dejado sus escritos en la caja que yo traía.

“Dios mío… pobre señor… ¿y fue un infarto dices? Si es que este ritmo de vida va a acabar matándonos a todos…”

Mi madre y sus observaciones súper útiles

“Lo siento hijo, pero no puedo publicar algo de un fallecido si no tenemos el permiso del mismo”

Me entraron calores y agobio de golpe
Me quité la chaqueta y ahí estaba, la carta que había cogido antes de entrar en la casa de Laura
En el remitente ponía M.
La abrí
¡¡ERA PARA MÍ!!

“¡Hola chaval! Estoy orgulloso de ti, aunque si recibes esta carta, poco orgullo podré tener porque estaré fiambre.
¡Eres todo un detective! Pero yo también. Me compinché con el cartero, que me traía comida de vez en cuando, el día que te conocí… tarde o temprano estaba claro que tenía que palmarla y últimamente no me encontraba  nada bien
¿Cuánto habrá pasado? No lo sé ¿de qué habré muerto? No lo sé ¿leerás tu la carta? Eso espero, porque si no, nadie va a entender una mierda.
Cuida de mis escritos, haz con ellos lo que quieras, publícalos.
Alejandro ya es mayor, tiene la vida solucionada. Pero mi pequeña Laura, sé que no es feliz y menos en esa casa. Me vine aquí a ver cómo crecía, cómo se hacia mujer… pero sonríe poco. La vida le ha sido muy dura a su corta edad.
Nunca tuve el valor de hablar con ella y decirle que allí estaba su padre. Un padre es un referente y ejemplo ¿y qué ejemplo podía dar yo en esas condiciones? No me he atrevido ni a escribirle, ni a pedirle perdón.
Pero a ti si te pido que le transmitas mi deseo de que no le falte de nada y le des este número del Banco del pueblo.
Chaval, cuídate. Ojalá vivas y disfrutes. Eres un buen crío
M.”
Abajo aparecía su firma

“No me lo puedo creer… ¿Papá, esto vale como permiso?”
“Si, bueno, creo que sí, dice que hagas lo que quieras con los escritos y está firmado”
“Cuida esto como oro en paño… edítalo y publícalo papá, porque no puede ir mal. Lo sé”

Fui corriendo a casa de Laura
Me abrió la tía con bata de leopardo…

“¡hola cariño! ¿Se te ha olvidado algo?
“¿Está Laura?”
“Está en la biblioteca. Pero ¿para qué…?”
“¡Gracias!”

Le dejé con la palabra en la boca
Menos mal que no era un pueblo muy grande y sólo había una biblioteca.
Al fin la vi

“¡shhhh! ¡Laura! ¡Ven!”

Salió conmigo fuera

“¿qué no entendiste de mis palabras tarado?”
“ya, ya, ya… ¡oye! Esto es para ti”
“¿qué es?”
“lo dejó tu padre para ti, tienes que ir al banco a ver qué es”

Me cogió de la mano y fuimos corriendo al Banco
No me habló, ni me miró
Llegamos al mostrador
“buenos días señorita, ¿en qué puedo ayudarle?”
“tengo este número de cuenta que me ha dejado mi padre”
“¿me permite?”

El hombre empezó a teclear el número en el ordenador

“sí, aquí esta: Laura Martínez Santos”

Laura se quedó blanca… yo creo que pensaba que le estaba tomando el pelo
¿Pero cómo iba a bromear con algo así?

“acompáñeme por favor”

Me iba a quedar esperando fuera, pero se giró y me dijo

“tú, ven”

Nos llevaron a una cámara acorazada
Había un montón de cajas fuertes
¡Cuánta gente del pueblo tenía pasta! Porque allí había unas cuantas…

“es esta, 212. Esto no es el numero de cuenta, es el código que tiene que marcar para abrirla”
“gracias”

212… como la habitación donde estaban los escritos en el psiquiátrico…

“ábrela tú”
“¿cómo?”
“¡¡que la abras!!”

Marqué el código y la caja fuerte se abrió
No miré dentro por respeto…
Me aparté para dejarle su espacio
Se acercó y de pronto se puso a llorar… mucho
“mira…”

Chupetes, un diente en una caja, una figura de arcilla con su mano de cuando era pequeña que ponía “feliz día del padre. Te quiero M.”

“Son todas mis cosas de pequeña… las ha guardado todos estos años…”
“Laura mira, ahí hay un álbum”
“no me lo creo… ¡¡son nuestras fotos!! Mi madre me dijo que se habían quemado…”

Fue pasando las páginas del álbum
“pero… estas son ya de mayor… siempre desde el mismo sitio… es mi crecimiento en fotos”
“él siempre quiso estar pero nunca se atrevió”

Había un cheque en la última página del álbum y una nota
“Te quiero con locura mi niña… Ojalá la vida me hubiese brindado una segunda oportunidad para hacerlo bien, o más valor de aprovechar la que me quedaba. Te quiero, no lo olvides. M.”

Laura se secó las lágrimas, cogió el cheque y cerró la caja

“señor, ¿qué es esto?”
“Es un cheque”
“¿y por qué está en blanco?”
“porque todo lo que haya en esta cuenta, cuando seas mayor de edad, será tuyo”
“¿y cuánto hay en la cuenta?
“2 millones de euros”
“no, no, mírelo bien, en ESTA cuenta”

Giró la pantalla del ordenador y ahí estaba
2 millones de euros
¡¡PERO QUÉ COÑO HABÍA HECHO EL VIEJO!!

Laura me miró y yo no supe qué hacer

“gracias”
Me señaló
“¡eh! ¡Tú! ¿Me agarras? Creo que me voy a desmayar…”
“¡no puedo! ¡Creo que yo también!”