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jueves, 28 de noviembre de 2013

Estoy enamorada

Hoy quiero compartir con vosotros algo que hacía tiempo que no me pasaba, que no sentía. 

¡ESTOY ENAMORADA!

Y puedo decirlo sin que me tiemble el pulso. Sin que la voz se altere. Lo se firmemente. 
Y lo se, por que lo he puesto en mis redes sociales.
No ha faltado una: Twitter, Facebook, instagram…

Que bonita sensación. Que maravilloso sentimiento.

Aunque a veces me parece una responsabilidad estar a la altura de mi pareja. 
Me pregunto constantemente si estaré consiguiendo transmitirle todos los pensamientos que me evoca pensar en él. Intento que cada vez que ocurre, se entere el mundo.

En realidad creo que es una manera de dar seguridad a tu pareja. 
Es como cerrar puertas a los posibles babosos que te escriben al whatsApp, por ejemplo. 

Yo tengo la estrategia: ponte una foto con tu chico y que les den. Ahí claramente estas poniendo una barrera de contención. El que quiera saltarla, que se arriesgue a sabiendas de que la piscina puede estar llena o no.

Otra de las cosas que no pueden faltar cuando estás realmente enamorado es el Nick que pones para que lea la gente. El mío ahora es “juntos para siempre. Gracias por hacerme feliz cosita. TQ” y el suyo “Jamás imagine encontrarte y por fin estas en mi vida. Te amo”

Ves. Claramente se ve que nos queremos muchísimo.
Hay química, sin duda. Estamos en la misma onda.

Mi amiga Marta, por ejemplo, tiene una foto de perfil puesta con su chico y unas iniciales que se tatuó por él como estado de whatsApp.
¿Su novio? El escudo del Barça como foto y una frase de la peli “300” de nick.

Claramente no hay amor. No es correspondido. Marta no lo ve, se ríe cuando le pregunto si no va a tomar medidas al respecto. Según ella: “la gente es libre de querer a su manera. Prefiero que me lo demuestre con hechos cada día, que no públicamente con palabras. Y lo hace, vaya si lo hace…”

Pobre. No se da cuenta de que su novio pasa de ella.

El mío me quiere tanto, que cada poco cambia la foto y el estado. Cada vez que suena nuestra canción en algún sitio, lo pone en Twitter.

La gente nos envidia. Envidia nuestro amor puro y detallista. Y lo entiendo, aunque cada vez veo más parejas que quieren copiar nuestro secreto cibernético.

Quizás no nos vemos tanto como me gustaría, es verdad.
Pero con todos estos detalles públicos ¿quién necesita verse tan asiduamente?

Es decir, si yo salgo de trabajar a las 19:00 y el a las 21:00, pues en lugar de quedar a cenar, tener que ducharse, vestirse, arreglarse, desplazarse hasta el sitio, acabar tarde y levantarte al día siguiente reventado, quedamos por Skype y nos ahorramos todo el trajín.

Cenamos juntos en realidad, bueno, casi. Esa escena me parece mágica. Los dos delante de la pantalla, compartiendo momentos, contándonos el día… es precioso.

Aún no nos hemos ido a vivir juntos, pero por preservar nuestra intimidad y nuestra pasión.

Probamos a hacerlo y no funcionó. Discutíamos después del trabajo por tonterías. Así que decidimos tener un ciber-relación entre semana, colgados del teléfono y las redes.

Nunca más desde entonces hemos vuelto a tener una disputa… no recuerdo ni una sola discusión. Y claro, cuando nos vemos los fines de semana, nos cogemos con muchísimas más ganas. Es como empezar de nuevo.

Cómo nos queremos… 

Se que te puedes sentir intimidado con tanta muestra de afecto, con tanto detalle romántico, con esta relación idílica. Lo se. Pero, si te lo propones, con esfuerzo y dedicación, podrás ser tan feliz como nosotros...

Piensa que la verdadera felicidad es la que se cuenta a los cuatro vientos, la que se comparte con el mundo... 

O era al revés...

domingo, 21 de julio de 2013

Etiquetas

Que no era algo normal, lo sabían los dos. Pero pasado un tiempo, todos sabemos que necesitamos una explicación. Saber qué somos para la otra persona se vuelve fundamental. Y llega el momento de "etiquetar"...


- "¿y entonces qué somos? ¿novios?"

- " Andy... ¿por qué quieres poner etiquetas a esto?"

- "¡No es etiquetas! La gente normal se llama algo: "novios" "amigos" "conocidos" y cuando me preguntan sobre nosotros, después de estos 8 meses, no puedo decir nada normal..."

- "¿entonces, lo que te preocupa qué es? ¿que no somos normales? ¿no saber qué decirle a la gente? ¿o no ser igual que el resto?"

- "Siempre me haces lo mismo... te lo llevas a tu terreno y consigues eludir el tema"

- "Andy, es sencillo de entender, no nos considero "algo normal" ni algo como lo que he vivido hasta  ahora. No nos etiqueto, porque no quiero. No puedo darte algo que ya has vivido, no busques en mí lo que encontraste en otros. No considero que seamos como el resto del mundo. Y lo nuestro... con vivirlo, disfrutarlo y sentirlo nosotros, es más de lo que se pueda explicar a la gente con palabras"

- "Escúchame... Lo entiendo. Me pongo en tu lugar constantemente y estos 8 meses lo he respetado por completo. Pero intenta tener un poco de empatía. Sueño con las cosas que sueñan las chicas en general. Novio, boda, casa grande con jardín, hijos... Sueño con una estabilidad, con presentarte a mis padres..."

- "¿De verdad? piensa bien las cosas antes de contestar. Creo que no te estas dando cuenta de lo que dices y me estás haciendo daño"

- "¡¡Claro que sí!! lo llevo pensando desde pequeña... ¡toda mi vida! ¿qué no entiendes?"

- "Lo que no entiendo entonces es qué haces hablándome de esto. ¿eres feliz?"

- "¡Si! mucho... pero no tiene nada que ver con lo que te digo"

- "¿Has sido feliz durante estos 8 meses?"

- "Si. ¿a dónde te lo vas a llevar ahora?"

- "No... Andy, yo no. Me estas diciendo que pese a todo lo que estamos viviendo juntos, experimentando, aprendiendo, disfrutando, sintiendo, amando... pese a todo, tu quieres cumplir "un plan". El tuyo. Sacrificas lo que está pasando y lo que pasará, por algo que ni si quiera sabes si te hará feliz. Yo vivo nuestro día a día. Pienso en las consecuencias de nuestras acciones y hacia dónde van dirigidos los pasos que damos. Tengo sueños, como todos. Pero cuando la vida me sorprende con personas como tú, mis "planes" se convierten en "nuestros planes"

- "Madre mía. Ahora me doy cuenta de todo...  tus típicas frases de "no quieras correr, todo llega y "no quiero que me cuentes tus historias de amor pasadas, esto empieza aquí y ahora"... Era todo para ganar tiempo y que llegara este momento ¿no? 

- "Vete a casa. Mañana cuando reflexiones lo que te digo, hablamos. No actúes en caliente. Piensa sobre lo que te acabo de decir. En ningún momento te he dicho que yo no sueñe con la vida que "dices querer". Simplemente digo, que el amor por alguien no debe de ser "un plan que cumplo porque lo tenía desde pequeña"... Siente las cosas que dices Andy. Actuar de "palabra" trae consecuencias... No quiero un recuerdo contigo. Los quiero todos junto a ti.

- "¡¡No puedo más!! te lo juro... me desesperas. ¡¡me sacas de quicio!! ¿cómo te atreves a juzgarme, si ni si quiera tu sabes lo que quieres?. Al menos yo lo tengo claro. Y desde luego no es un tío que durante 8 meses no es capaz de aceptar el compromiso"

- "¿No acepto el compromiso? ¿crees que están más comprometidos los que se declaran amor con la boca y no con el corazón? ¿los que dejan los hechos de lado, para tener argumentos convincentes para convencer a la otra persona?"

-"¡¡SI!! si... ¿por qué no puedes ser como los demás? ¿invitarme a salir, actuar como un chaval de 27 años y no como un hombre de 80?"

- "Porque entonces, no soy yo Andy. Ni eres tú. Ni es esto."

- "¿¿Me estas dejando??"

- "No. Según tú nunca hemos estado. No acepto compromisos ¿recuerdas? Ojalá encuentres lo que buscas. No lo tienes complicado. Cuídate mucho"

- "¡¡eh!! y ¿¿ya esta??... "

Ya está. Dos personas cruzan sus caminos por algún motivo. A veces para aprender. Otras, para seguir la travesía de la mano. En cualquier caso, si te cruzas con alguien, quédate con lo mejor de esa persona, porque nada es fortuito y pocas veces te hacen daño y no aprendes nada.